El Atlético desmonta al Madrid
Soltaba Almudena Grandes en el reciente documental de Movistar, que homenajea su figura, titulado Almudena, que era del Atlético por lo que decía Karl Marx, porque incluso hasta en el fútbol, la lucha de clases y la lucha contra los poderosos capitalistas, existe. Salvando las distancias con el catalogado equipo del pueblo (porque es en la actualidad el tercer gigante del país), el Atlético, un David crecidito y con armas potentes, ha vuelto a rajarle el talón de Aquiles a su archienemigo y vecino Goliat. Siempre pesa más la victoria cuando el que vence es el débil. Una justicia poética.
Hoy, los Atléticos han bautizado con una nueva hazaña al Metropolitano. Una manita legendaria al club merengue que será recordada en los años venideros. El Madrid de Xabi Alonso, que hasta esta tarde recorría la Liga sin pisar ningún charco, sin ensuciarse, completamente impoluto, vuelve a asomarse al abismo, a inquietarse con los fantasmas con los que ya el año pasado tuvo que lidiar a pecho descubierto Ancelotti.
Los colchoneros, expertos en los partidos bravos, picantes, partidos en los que se crece, se llevan el primer derbi de la capital por un contundente e inesperado 5-2. Simeone, que comenzaba a inquietar al público rojiblanco con un inicio de temporada terriblemente ramplón, pasa su particular bola de partido ante el rival de los rivales. Vuelve a asomarse a los puntos que abren la puerta de Europa, vuelve a soltar tensión. Se le vio emocionado por momentos. Le Normand anotó al inicio, Julián en dos ocasiones, con un golazo de falta que rompió definitivamente el partido, junto a los tantos de Sorloth y Griezmann, rubricaron la histórica manita en una jornada para no olvidar. Y más allá de los goles, el equipo no perdió fuelle, ni entusiasmo, y desde el primer minuto, hasta el pitido final, quiso con ahínco llevar la iniciativa de la contienda. El doble de actitud.
El Madrid últimamente se atraganta cada vez que se bate en duelo con el vecino. Empieza a ser habitual verle tragar saliva cuando debe mirarle cara a cara, a los ojos. El Madrid palidece cuando tiene que bailar con los vikingos. La posible duda con el penalti de Güler a González (juego peligroso claro además del contacto) no justifica en ningún caso que el equipo tire la toalla, baje los brazos y acabe goleado, aunque la televisión del club blanco llenará su parrilla con el arbitraje. Ya hay dedos que señalan la reconocible desidia del equipo, a Vinicius, completamente desconocido en los últimos meses, la ineficaz respuesta defensiva del equipo de Alonso cuando la dificultad sopla con furia. El Madrid es un equipo con estrellas que se estrellan, un equipo que se bloquea cuando toca remar en equipo en modo salmón; no tiene jugadores con carácter que sepan llevar, templar y sostener las riendas del partido cuando la hostilidad hace acto de presencia. Pero como diría Ibárruri, retomando el testigo inicial de Grandes, esto no ha hecho más que empezar.
BS

Comentarios
Publicar un comentario