Alcaraz se doctora en Nueva York
El domingo de hoy ha dado para un agradable coloquio deportivo. En primer lugar, nos deja con un murciano-marciano como gran héroe nacional por sexta vez. Alcaraz se ha coronado el laurel y son seis Grand Slams los que guarda ya en sus vitrinas con tan solo veintidós años. Una edad insultante. A esta proeza hay sumarle la paliza pletórica de la Selección Española ante Turquía por cero a seis. Si alguien cambiaba de canal podía ver un aplastamiento, una lluvia de goles, en el fútbol, y la final del US de Carlos Alcaraz contra Sinner. Un domingo que será subrayado en fluorescente en el historial deportivo de nuestro país.
No las teníamos con nosotros. El calendario tenístico traía más lluvias que soles. Parecía que íbamos a sufrir vacíos terribles, a tener una sequía sin final a la vista, un éxodo por el desierto, tras el abandono de Nadal, después de que el mallorquín colgara la raqueta. Pero la historia nos ha dejado un epílogo extraordinario con un tenista que lleva en las venas un talento inaudito, descomunal; un león portentoso sin rival dentro de las líneas blancas rectangulares que erosiona y rompe a los adversarios con su derecha indiscriminada.
Nos hemos acostumbrado tanto al éxito que no nos damos cuenta de lo extraordinario, complejo, de esta tesitura. Se han solapado en el tiempo dos genios de la pelota amarilla, hemos tenido un relevo inesperado en el tiempo con Nadal y Alcaraz. El techo de Alcaraz solo el propio murciano lo sabe. Todo apunta a que en los próximos años Sinner y el hispano se van a repartir gran parte del botín del universo tenístico. Aunque Alcaraz le tiene cogida la medida al italiano, y es, para el italiano, su dolor de muelas particular.
El próximo objetivo del murciano se sitúa en las antípodas, en el Abierto de Australia, dentro de unos meses. Si se corona de nuevo, sumaría su séptimo Grande. Con este ritmo apoteósico la decena estaría a tiro de piedra. Pero dejémosle tiempo al tiempo, que siga disfrutando con su sonrisa inquebrantable, cargada de impetuosa inconsciencia y juventud, de todo lo que le venga.
BS

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