Chocolate que recubre los helados
Mordisquearte el cuello
como al chocolate que recubre los helados
crujirte los miedos, reconstruir el deseo
crujirte los miedos, reconstruir el deseo
—arquitectos de la vida de Babel—
Maniatarte al precipicio del placer,
hacerlo a tu medida
Perder el oeste
quitarnos la venda de la herida
ponerla en los ojos
ponerla en los ojos
que son mecheros prendidos
Convertir la lengua en un felino
que baja por tus pechos y tu vientre
juega sin prisas
que baja por tus pechos y tu vientre
juega sin prisas
tu cuerpo con sigilo recorre
y alevosía
Que quieras más
que tengas sed
y bebamos agua del desierto más hostil
Lamer la pierna, el muslo,
de arriba a abajo
sutilmente
lentamente
solemnemente
fundir los plomos de la imaginación
Sentir la humedad de la lengua
sentir la humedad en la lengua
Sentir la humedad de la lengua
sentir la humedad en la lengua
perder los papeles de la urgencia
y los gritos ciegos de ventanas abiertas
Nutrir al rompeolas del mar más azul
regar el vino con flores
en el jardín de la respiración distorsionada
Abrirte otra vez
en el jardín de la respiración distorsionada
Abrirte otra vez
como a un libro cargado de misterio
y avaricia
leerte con el cuerpo destartalado
mirándote a los ojos
comerte con el éxtasis desbordado
en la furia del huracán
como si fuera la primera vez
para que veamos este universo implosionar
y que tiemble como nunca la tierra
y que tiemble como nunca la tierra
BS

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