La realidad quebrada
La realidad quebrada
PODEMOS pudo, pudimos, se puede.
La formación de Pablo Iglesias cae como una bomba en el rascacielos político, pero,
¡ojo!, no se trata de derrumbarlo, sino de limpiarlo; ya es hora de darle un
manguerazo al tugurio. Por ahora, algunos individuos políticos, chupópteros
para ser más exactos, no se van ni a escobazos, igualito que en antiguas, oscuras y
desastrosas dictaduras. Que cojan su maletín y se larguen bien lejos, porque
detrás de tanto calentar el asiento les delata a jierro unas ganas
incansables de meter la mano en la saca, en la pasta de los demás. De la nada
vienen los de Podemos, con un mensaje pintado de humildad, de honestidad, con
un componente más humano, más democrático, con un gran ahorro en cuanto a
caretas se refiere, más creíble.
Mientras, llueve y lloverá mucho
en los tejados del PP y del PSOE, porque ni ellos mismo se creen lo que dicen; la
hemorragia es profunda, los dos partidos cruzan el tiempo con una gotera
imparable de pérdidas de apoyo, se difuminan cada día más y más y se van más y más votos. Rajoy,
se abraza al lado positivo del derrumbe y se queda con los escombros, con la
anécdota de que han ganado las elecciones por dos eurodiputados (vive en La Parra). Rubalcaba echa el ala, toca el interruptor, pero para apagar las
luces, para que no se le vea el pelo (a huevo señores) y se aparta pa’
que el chaparrón empape al último mono que venga. Pero, a fin de cuentas, el batacazo es mutuo,
han perdido 19 europarlamentarios. (¡Toma del frasco Carrasco!). Juntos,
PP-PSOE no llegan ya ni al 50% de los votos (49,06% en estas elecciones europeas
del 2014, frente al 73,4% de las últimas elecciones, en el 2009). Ver para
creer; ya no componen la mayoría. La bofetada va a colear semanas, han perdido
más de cinco millones de votos, que se dice pronto (cincomillonesdevotos). Espero
que reflexionen sobre el por qué (si es que pueden). Sería tan hermoso ver a todos esos bultos hundirse en la ciénaga...
Conclusión: el bipartidismo
pierde fuelle, olvidaron llenar el depósito, el carromato raquetea, el óxido se
come las tuercas, los engranajes van cayendo por su propio peso y lógica. Las ruedas, no se dieron cuenta, ya son
cuadradas. Cascabelean nervios, en Génova,
en Ferrán. Los agudos gritos de auxilios pueden sonar todavía hoy por las
principales calles, sonando como un grito, sí, pero no debe haber reparos, ni
rescate, ni compasión, para los chorizos no, que han trincado como bellacos,
porque son una panda de vampiros, les reconocemos, la luz les afecta demasiado.
No importa que acaben en el olvido.
Horas después de que Podemos
recibiera el millón doscientos mil votos, a la derecha mediática le sobró
tiempo para descomponerse, por los aires las sillas y los papeles, con la asombrosa
noticia que supuso ver a los cincos europarlamentarios del partido del
vallecano Pablo Iglesias. Quizás porque no podían salir de su asombro, o porque
prefirieron mirar a Pablo que mirar a la decadencia que se cuece en el puchero
del PP o en el PSOE. Rabiar es rabiar. El himno del PP y el confeti se preparó,
pero no era el momento…
Se han apresurado a tachar al
partido de dictatorial, violento, bolivariano, friki, extremista, come niños… lo
que sea necesario para desprestigiarlo. (Esta canción ya la he escuchado antes...). La amnesia es preocupante, olvidan los
casos de corrupción del partido al que todos ellos apoyan, se olvidan de la
corrupción en el PP, que salpican, “salvo alguna cosa”, al propio presidente. Quizás
no ahondaron ahí porque, aparte de que sería tirar piedras en su propio tejado,
se trata de ocultar que se han echado a los brazos de un partido plagado de corrupción.
Por eso no pueden convencer, porque no tienen la moral necesaria para tener
credibilidad y coherencia. Y a pesar los desfalcos, y los recortes, y las
insensibilidades mostradas, ganan, aunque en minoría, con más votos de los que
se merecen. Tanto PP como PSOE van en caída libre, y eso es irrefutable. No
deja de resultar curioso tampoco que después del caso de los ‘Eres’ en Andalucía
el PSOE tuviera tanto respaldo. La gente carece de civismo y de reflexión
democrática. ¡No votéis a los ladrones, cojones!
Nadie contaba con Podemos, los
sondeos previos le auguran un diputado si acaso, no han tenido ni espacios televisivos,
ni carteles que inunden las calles de los pueblos y ciudades con un careto, ni
dinero suficiente para extender su mensaje político. Su campaña electoral ha
costado ciento cincuenta mil euros (lo que cuesta saciar con una cenita a
Cañete Brava). Internet y el boca a boca han hecho su oficio democrático, ha
funcionado y han convencido. Situación nada fácil de recrear. El artículo de
Pedro J. pidiendo el voto para UPyD y Vox, así como otros tantos contratistas,
de artículos dirigidos, demuestra que no toda la ciudadanía traga lo que ve y
oye, que tanto él, Pedro J., como su periódico, no tienen tanta capacidad de
manipulación como cabría esperar.

Pedíamos un partido nuevo,
limpio, y con un planteamiento de izquierdas que no fuese añejo, que no fuese un
partido de consignas idealistas desgastadas, que no se hallara tan lleno de
polvo como lo está IU, que se presentaba en la coalición de Izquierda Plural
(que han pasado de dos a seis europarlamentarios). Tras las nuevas de Podemos, IU
ya ha extendido el brazo para mantener futuras coaliciones y unir fuerzas, pero
desde Podemos, con cierta premura, han asegurado, tajantemente, que no va a
haber ninguna suma de siglas, aunque se dejan querer, y dejan abierta la
posibilidad de pactos futuros, un no/sí en toda regla. Yo preferiría la no suma
de siglas porque es el modo de potenciar una nueva dirección. También porque
IU, aunque de izquierda, sigue representando un modo de hacer política
obsoleto. La política necesita nuevos impulsos, más vocación, nuevas palabras.
La distorsión previa
¡No se dice este país, se dice
España! Y me desperté como si volviera de una pesadilla. Ante la duda, miré el
despertador, las seis de la mañana, pero lo que me preocupaba de verdad era
saber el día, así que puse la radio, manteniendo la atención con un ojo
abierto, sólo uno, porque eran las seis de la mañana, sólo podía abrir uno.
Cagarse las patas es poco.
Apareció la voz de Cañete, alias “Cañete Brava”, ese que en los carteles
electorales difuminado entre tanto azul llegaba incluso a tener un parecido
razonable con Richard Gere. Pulsamos pause: este tipo salió a la palestra hablando
hace unos pocos días de su superioridad intelectual (y sexual), de lo machista y
poco adecuado que quedaba aplastar a su rival, en caso de que fuera una mujer, de
ahí que no pudiera saltar como hiena hambrienta ante su moribunda contrincante
pelele, porque no es conveniente, por respeto a la fémina Elena Valenciano. Hasta ese
momento, poco incendio había con vida en el aburridísimo debate
europarlamentario. Europa sigue siendo un continente y un agrupamiento
político, económico y social.
Fue palmar el resbalón de
desnucado de Cañete para que Europa llamase un poco la atención del público. Para cubrir el resbalón del
yogurín Cañete, el arsenal González Pons corrió a la ayuda, “¡yo te defiendo,
amigo!” disparando y recordándole al PSOE, y a Valenciano en particular, un antiguo
tuit, de hace cinco o seis años, en el cual, Elena Valenciano, se regodeaba a
los cuatro vientos de las bellezas físicas de un futbolista francés (pidió
perdón posteriormente, pero ya deja entender el tipo de linaje, de una y otro).
Este es el nivel político por estos lares. Qué pena que haya abierto el ojo.
Cañete, a los muchos días, también pidió “perdón” por ser tan superior
intelectualmente. A Rubalcaba no se le veía el pelo.
Al poco, las ondas radiofónicas
trajeron habladurías de un mitin barcelonés de los socialistas. Ahí, López
Aguirre se gustaba y gritaba con entusiasmo, regocijo, guasa, que al PP lo
votarían incluso presentando como candidato a una cabra montesa, lo que me da
qué pensar: ¿sucedería lo mismo en el PSOE López Aguilar? Seguramente sí. No hay
más preguntas. El mazo del juez golpea en la mesa y se rompe y sale el mazo
volando y todos agachados y mirando. (Esperemos que no le dé a nadie en la
cabeza).
Yo propongo no votar a partidos
que hayan tenido algún acto delictivo, que hayan sido corruptos, un poco por
dejar que entre alguien a barrer aquello, en esa zaurda, y por qué no decirlo,
para ver cuánto roban los otros, y cuánto tardan los que lleguen, y sacar
estadísticas. Seguro que tienen más
reparos al principio. Uno ya no se puede fiar ni de sí mismo. Si no
asegura un país más limpio, al menos empezaría a parecerse a un país.
Yo me declino por ser
consecuente y votar, usar nuestro derecho a elegir a los dirigentes, y darle la
oportunidad a un nuevo partido, a PODEMOS. Pablo Iglesias, su líder, es
la apuesta reconocida de este proyecto elegido en base a unas listas abiertas,
poco común en las escaleras de los demás partidos políticos.
¿Pero no es lo mismo que IU? Pues
no, porque en IU, además de vivir de un discurso poco actualizado, que se
repite como el ajo, basado en la confrontación y la exageración (le falta
temple a la hora de canalizar el discurso político, que se estanca y no se
refresca). Esa es la sensación que me deja. Sus planteamientos son de
izquierdas, pero tiene un historial chupóptero deslumbrante también, y se han
vendido en multitud de casos al PSOE para conseguir el poder, lo que choca con
los planteamientos honestos que (todos) suelen representar.
Nos guste más o menos, la
derecha siempre va a tener una cuota importante de votos y escaños, y por
tanto, el frente de la izquierda debe ser sensata y dada al diálogo, cosa que
en IU, no veo, salvo contadas excepciones, como es la demostrada por el partido
regional de Extremadura, que sí ha sabido removerse en favor de sus votantes,
con transparencia, democracia, y rompiendo lazos incluso con un PSOE que, en
Extremadura, llevaba demasiados años en el sillón de la Junta. Dar la
abstención supuso dar el visto bueno al gobierno del PP, que con todo,
consiguió gobernar en minoría, pero siendo el partido más votado. Tal decisión
fue tomada en un referéndum, donde se apoyó por mayoría la abstención.
El futuro se presenta más
esperanzador si en él tenemos a gente nueva que le dé humildad y luz al mundo
político. Confío en que Podemos consiga afianzarse y que se convierta en una
pieza clave a nivel nacional para el futuro político de este país que lleva
demasiadas siestas sin levantar la mirada.
Mirando a Europa

En Europa lo más destacable es el
ensanche, a nivel general, de la extrema derecha y de partidos vinculados a la
extrema izquierda, pero sin acabar de desajustar el centro político de socialistas
y centro derecha. Asoma arrolladora Le Pen en Francia con una aplastante
victoria asentada en un discurso nacionalista y antiimigratorio que ha calado y
convencido; el despunte de partidos de izquierdas en Grecia y Portugal; leve
desinfle del partido merkeliano, unido a la aparición y mantenimiento de grupos
seudonazis y euroescépticos que flotan como minorías por algunos puntos del país
alemán y en algunos puntos del continente molestando a la vista.
Por ahora es pronto para ver si
parte de las nuevas opciones políticas radicales y xenófobas, que no defienden
la igualdad ni la pluralidad del género humano, serán solo paso en falso, como
parece, o no. En caso de negativa, habría que andar con cuidado, porque es
posible que empiecen a darle de comer al monstruo, y si la gente traga, podemos
intuir sus consecuencias.
Europa no está en crisis
acuciante. No convencen sus planteamientos, sólo Reino Unido parece estar más
fuera que dentro, pero en general, es una garantía de libertad, de equilibrio
democrático, aunque en crisis como la actual, no sea oro casi nada de lo que
reluce.
Eva
Castúa


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