Analfabetos funcionales
Leer y comprender textos complejos requiere de actitud, aptitud, de una mínima capacidad de análisis y concentración. Ser un lector activo y competente implica cuestionarse lo que he leído, más allá de los significados literales y de las lecturas superficiales. También de un bagaje previo de años de lectura. Leer es un acto individual y colectivo, que contrasta lo que he leído y leí, con lo que han leído y leyeron los demás. Un ejercicio que choca directamente con el uso de pantallas, con el abuso de las redes, que es la causa principal por que los jóvenes de este país son prácticamente analfabetos funcionales. Han acostumbrado sus cerebros a estímulos y respuestas de corta duración, a la dopamina, pero no a la pausa, a la concentración, al esfuerzo. Y se está evidenciando que la educación no puede ser un juego, un pasatiempo, un recurso que salte constantemente sobre la dificultad para no frustrar al alumno, porque la educación implica esfuerzo y progreso.
El informe PISA vuelve a poner patas arriba la comprensión lectora de los alumnos. Y esto ocurre al amparo de un sistema educativo que es cada vez menos estricto, llegando incluso al absurdo; promocionan y titulan alumnos con materias suspensas. El sistema educativo, incluso, le da recursos a los alumnos que no hacen nada y se actúa concienzudamente para ajustar los exámenes a su nivel. Sea cual sea. Este analfabetismo es por tanto estructural y sistémico. Se ha trabajado política y educativamente para que los alumnos pasen de curso y no para que adquieran el contenido curricular.
Por no hablar del uso de la IA para hacer trabajos y, prácticamente, para el día a día, que provoca que esa labor de investigación (que parte del análisis exhaustivo de los datos, de cuestionar los datos, compararlos, elegir los mejores datos y sacar conclusiones) desaparezca. Si una persona delega su pensamiento crítico y su argumentario a lo que le suelte constantemente la IA, será prácticamente imposible que sepa comprender textos complejos, discernir el dato objetivo, científico, del bulo, de la paparrucha. Perfilar una opinión propia, elaborada, incluso creativa e imaginativa. Se convertirá en un ser adoctrinado por la IA, que no es una inteligencia neutral. Tampoco comprenderá la complejidad de la sintaxis, las matemáticas, ni las demás materias, porque su cerebro carece de las herramientas necesarias para construir esa estructura compleja. Ni pensamiento profundo, ni pensamiento abstracto. Perderá autonomía para reflexionar motu proprio y carecerá de la competencia e inteligencia necesarias.
No se trata simplemente de cerrar la puerta del mundo digital y volver a desempolvar el mundo analógico; se trata de equilibrar y domar las pantallas y sus herramientas para que sean un instrumento educativo más, pero no el único. Empieza a ser un milagro encontrase con jóvenes que lean habitualmente. Leer se ha convertido en un acto tremendamente revolucionario, antisistema. Y mientras tanto, los países que en antaño fueron, ciegamente digitales, empiezan a dar marcha atrás para volver a la docencia del siglo XIX; a la lectura, a la escritura a mano, al dictado. El analfabetismo funcional empieza a ser un problema europeo y en España siguen empeñados en llevar tablets y ordenadores a las aulas para hacer de la educación un entretenimiento.
BS


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