Apuntes sobre un Mundial (I)
La Roja se ha llevado el primer puesto del grupo sin lucirse demasiado en su tercer encuentro en Guadalajara. En el primer partido con Cabo Verde, la Selección adormeció tanto el partido con pases de parabrisas y cloromorfo que cuando quiso meterle más marcha y mordiente al partido fue incapaz, no supo hacerlo. Pero aprendimos la lección y no hubo piedad contra una Arabia Saudí que pagó los platos rotos del inicio plano mundialista. Y en el último trance, con una Uruguay que peleaba por la vida, nos encontramos con una selección celeste sin ideas y con un exceso de patadas que el árbitro no supo manejar ni parar. Un gol de Baena, con un error grosero e impropio del guardameta uruguayo, de Muslera, dejó el partido listo de papeles.
Se rumoreaba antes del tercer partido que en la selección celeste había hondonadas de hostias verbales y que el equipo, o gran parte del equipo, no compartía los planes de partido de Bielsa. Y una vez más, Valverde quedó señalado. Se está acostumbrando a pisar demasiado en charco. El gran peso pesado del vestuario charrúa fue uno de los primeros cambios que realizó Bielsa, junto con Muslera, que fue cambiado tras el descanso, que quiso echarse a un lado tras la cantada estrepitosa. Un entrenador que, en definitiva, sigue en el escaparate con mucho discurso y argumentos y pocos resultados. Que, más allá de lo que fuera o fue, está perdiendo el timón del fútbol actual y de los vestuarios.
La Selección se lleva el primer puesto del Grupo H sin arremangarse demasiado. Deberá trabajar y pulir ideas en los próximos encuentros, porque todos sabemos que los rivales van a encerrarse atrás, van a defender con once futbolistas y esperarán una oportunidad al contraataque e incluso en los penaltis. De La Fuente tiene plantel para revolucionar los partidos si se astascan. Además, en cada partido de eliminatoria, sube el nivel y la presión. Todo apunta a que nuestro rival será Austria. Por nuestra parte, aún no hemos visto al mejor Lamine, al mejor Nico, al mejor Merino, a una España dinámica, alegre, donde el talento de los jugadores florezca. Quedan cinco partidos para llegar a la meta. Todo por ver y decidir. El optimismo es lo último que se pierde.
BS


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