Apuntes sobre un Mundial (II)
El Mundial de fútbol sigue acaparando la atención del planeta y, por esta vez, la intromisión vergonzosa de Trump no sirvió de nada. Las manos sucias del presidente estadounidense, que no desaprovecha una oportunidad para hacer el ridículo, volvió a dejar en evidencia a la FIFA y a Infantino (que venden su dignidad por un puñado de dólares). Hubo ruido y nueces y Bélgica le endosó un 4-1 a Estados Unidos, dejando de nuevo a los estadounidenses en la cuneta del bochorno futbolístico. Las declaraciones, actitudes y acciones del presidente estadounidense con respecto a la roja de Balogun, que fue indultado por su llamada, han manchado la pelota, pero paradójicamente, aunó, espoleó a la selección belga. La batuta de Pochettino fue un cuadro, en su sentido más peyorativo. Jugaron su peor partido del Mundial en el momento clave.
Bélgica pasó el mal trago de jugar un partido amañado, pero supo sacarle partido. Ver la injusticia descarada en directo provocó que el equipo europeo saliera a por todas, a comerse a los estadounidenses con el cuchillo entre los dientes, y los estadounidenses no encontraron en ningún momento su lugar en la contienda.
Los belgas pasaron el listón de los norteamericanos pero el escollo insalvable estaba en la península ibérica. Sucumbieron en cuartos de final con España, en un partido dominado por la roja, que mereció más, y que terminó sentenciando de nuevo Mikel Merino en el último suspiro cerrando el encuentro con el 2-1.
Uno de los encuentros más esperados de este Mundial enfrenta a Francia y España en la primera semifinal. Francia viene de noquear a Marruecos con una solvencia tan insólita como apabullante. El equipo africano venía de mostrar serios argumentos, con un plantel de primer nivel, pero quedó desdibujado ante el equipo de Deschamps.
Francia y España se verán las caras en un duelo que podemos describir como la final anticipada, sin lugar a dudas. La calidad de ambas selecciones, el talento de sus jugadores, hacen que este choque tenga el atractivo de una auténtica final, pero en las semifinales. El fútbol control de la Selección se verá la cara con la delantera todopoderosa de Francia, que es la mejor delantera del planeta, con Mbappé en modo estelar, con Dembelé y Olisé. Un ataque que puede meter tres goles en un abrir y cerrar de ojos, sin despeinarse.
La gran sorpresa del Mundial la vimos con el Brasil - Noruega. La aparición de Erling Haaland fue histórica. Un futbolista cuya su sola presencia transforma el partido; cuando toca el balón, el agua de los vasos tiembla. La imagen de terror de Jurasic Park la vivió Brasil en primera persona. Después de fallar un penalti y de que Endrick fallara un mano a mano, Noruega noqueó a la canarinha con dos zarpazos de Haaland en los últimos diez minutos de encuentro. Un cabezazo portentoso y un disparo raso y ajustado, provocó que Noruega pasara a la historia. Brasil se quedó sin gasolina mientras corrían los minutos. Neymar, el jugador que pudo ser y no llegó a ser, el eterno balón de oro que nunca llegó, se retira del combinado sudamericano con un triste gol de penalti en el descuento. Maquillaje. Se va de Brasil dejando un sabor de eterna amargura. La selección sudamericana asume que ya no es una cuestión de entrenadores, porque no podemos discutir la figura de Ancelotti en los bancos, sino de la calidad de sus jugadores.
El sueño noruego se desinfló contra Inglaterra (2-1). La Inglaterra de Belligham, un futbolista que está sacando en el verde su mejor versión y que provocó que los ingleses llegaran a la semifinal con gloria y sin pena, apunta alto. No es descabellado pensar que mandará a Argentina a casa. Haaland no tuvo oportunidades aunque el gol anulado a Noruega en un córner por su supuesto empujón era muy discutible y sobre el primer gol de Belligham se cierne la duda sobre si tocó el cable de la spidercam.
En la otra parte del cuadro, además de Inglaterra, pasó la Argentina de Messi, una vez más. La albiceleste sudó de lo lindo para aplacar el empuje suizo en la prórroga (3-1). Dos tantos en la prórroga, con un jugador más, con una expulsión también en el límite (por simulación) dejaron a los suizos sin posibilidad de épica. Tenemos, por tanto, dos duelos fratricidas, por todo lo alto; Francia y España, Inglaterra y Argentina. Messi frente a Bellingham y el ciudadano Kane. Lamine ante la historia. Sería un milagro que la Argentina de Messi pasara a la final, pero solo Messi puede hacer que los milagros se hagan realidad. Esperemos que se juegue la final con España.
BS


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